Los derbis son siempre un enfrentamiento visceral. Da igual lo que esté en juego. Un Real Madrid – Atlético es la viva expresión de la rivalidad. Desde el momento en el que Lookman adelantó a los de Simeone, un tanto remontado de modo exprés por Vinicius y Valverde, que terminó expulsado por una entrada con su viejo enemigo Baena. Antes de quedarse con diez, Nahuel igualó el enfrentamiento con un tanto de época, respondido bravamente por el brasileño, que mantiene el pulso de la Liga.
Nadie duda ya de los onces de Arbeloa. El escogido en el derbi fue el mejor ejemplo de qué quiere para su Real Madrid. Presión alta y asfixia al rival, más si se trata del Atlético. Para eso necesita jugadores como Thiago Pitarch y Brahim, quienes no negocian un esfuerzo y espolean a Vinicius. La única gran novedad fue la de Carvajal. Trent, al banquillo, por decisión técnica. Simeone, con Koke en la sala de máquinas.
Deja una respuesta